Saber ganar

El fútbol nos tiene acostumbrados a las tanganas de final de partido. Tangana: kilombo posterior al partido donde los jugadores de distintos equipos se enfrentan entre si o con el árbitro.

Nunca he visto que estas protestas cambien algún resultado. Ningún árbitro dice: “Tienen razón ese penal no fue, volvamos a jugar el minuto 20 del segundo tiempo”.  Pese a eso, es bastante frecuente que profesionales curtidos no puedan reprimir su frustración, su desesperación por el partido perdido y sigan protestando después del pitido final.

Cuando pasa eso nos quedamos con la sensación de que el equipo que genera el lío no sabe perder. No pierde con dignidad, ni con bonhomía. Deja una imagen medio lamentable pues esto es un deporte y a veces se gana y otras se pierde, aunque sea injustamente.

Esa es una cara del fútbol, la del perdedor, pero también esta la otra, la del ganador y hay que saber ejercer ese papel. No sólo como jugador sino también como periodista, hincha fanático o seguidor.

España ha entrado, desde el 11 de julio, en el selecto club de las selecciones “grandes”. Me dirán que ya eran eso desde hace mucho y tengo una mala noticia: los periodistas deportivos les habían mentido. Hasta que la roja no ganó un mundial, no era así. Me diréis que ya había ganado la eurocopa, cosa que no carece de merito, pero les recuerdo que Grecia también y a nadie se le ocurriría decir que los griegos son grandes en el mundo del fútbol.

Los jugadores de la roja se portan como grandes desde hace mucho. Son gente que cuando gana se porta elegantemente con los vencidos y que cuando pierde, y esto es quizás más importante, también. Digamos que en ese plano tenemos los deberes hechos.

En el periodismo deportivo radial y televisivo, sería hora de aprovechar este buen momento futbolístico para conseguirnos unos locutores y relatores que relaten. Que la narración del partido no parezca, una reunión de amigos, en un bar cualquiera. Me conformaría con que, por radio, uno se pudiera enterar de por donde va el balón y lo que esta pasando en el terreno de juego. Unos tíos que hablan todos a la vez y que, cuando pasa algo, nos someten a una catarata sin sentido de gritos, no son relatores. No sé que son, pero seguro que no relatores. Les sugiero que escuchen el audio de la cadena ser del momento de la final en que un holandés le pega una patada en el pecho a Xabi Alonso y me digan en qué momento, el locutor se toma un minuto para contarnos qué esta pasando. Se escuchan cosas tipo: “Qué animal”, “Árbitro, roja”, “Ya esta bien, ya esta bien”. Todas dichas a la vez y sin ningún orden.

En la televisión, ya que ahora sois grandes, los locutores podrían dejar ese aire victimista y miedoso con el que relatan los partidos. Un ganador no cuenta las oportunidades perdidas: “Con el tiro en el palo hemos tenido 5 oportunidades que si hubieran entrado…” ¡¡Los casi goles no valen!! No suman puntos. Un ganador no vive quejándose del árbitro cuando pita mal y fingiendo demencia, cuando nos cobra a favor. Sobre todo, porque un locutor debería contar lo que esta pasando, lo más objetivamente posible.

Tampoco puede ser que el comentarista, que nos tiene que explicar lo que nosotros, neófitos, no vemos, se dedique a aconsejar a los que están jugando. Eso lo hago yo en mi casa, sentado frente a mi televisor y con una cerveza en la mano. “Pásala a Iniesta”, “Aquí, a la otra banda”. ¡¡Los jugadores no te escuchan!!! Estás en una cabina lejos y los únicos que escuchamos esos consejos estamos aun más lejos que tu.

Pero sobretodo, lo que nunca debería pasar, es que el especialista o cualquiera que este delante de un micrófono, reclame actitudes antideportivas a los jugadores. “Hazle falta que ahora ya no importa”,”Quédate tirado haciendo tiempo”. Hay niños que ven el fútbol y no es bueno que le transmitan valores equivocados. Menos mal que los jugadores no recurren a esos trucos sucios. Los trucos no son necesarios cuando se es grande, a menos que te llames Italia y te dediques al fútbol de mierda que hace, desde siempre, la “azzurra”.

Ser la afición de un equipo grande también lleva cierta responsabilidad.

No se puede, al otro día de ganar, seguir quejándose del árbitro. Ya esta, somos grandes y ganamos pese al referí. No hay que dedicarle ni dos segundos, ni acordarse de cómo se llama. Eso es para cuando pierdes ¿Cómo se llamaba el árbitro de la final del 86, mundial que ganó Argentina? Ni idea ¿Cómo se llamó el de la final del 90 que perdimos? Codesal ¿Ven la diferencia?

Tampoco se puede al otro día hacer comparaciones entre nuestro director técnico con el de los demás equipos por conceptos extradeportivos… Del bosque es humilde, peludo y suave… como Platero. Ahora y hasta dentro de 4 años es el mejor entrenador del mundo, por lo que sabe, por como planteó los partidos, por la inteligencia y la oportunidad de los cambios, por como llevó el equipo etc.

La humildad y lo buena persona que pueda ser, poco tiene que ver con el resultado. ¿Si hubiera sido eliminado por Paraguay con aquel penalti, dejaría de ser humilde y bueno? ¿Verdad que no?

Incluso hubiera seguido siendo un buen técnico pues el fútbol esta lleno de imponderables que te pueden dejar fuera del mundial. Se pueden comparar sus habilidades profesionales, eso es lo suyo: “Que bien que planteo el partido con Alemania, cuanto mejor que Capello o Maradona”. Mourinho es un técnico insoportable y no por eso sus equipos dejan de ganar. De hecho en el último enfrentamiento entre su equipo y el Barça le ganó el duelo a Guardiola que es el técnico “Buena persona” por excelencia (lo que no significa que Pep sea peor técnico, si no que perdió un partido)

Una última cosa. Ahora que la roja ha ganado un mundial, las expectativas para el próximo aumentarán enormemente. Hasta ahora si España caía en octavos era lo normal. Si llegaba a cuartos era un exitazo y una semifinal era la gloria eterna. Ya no. Ahora caer en primera vuelta será una vergüenza y todo lo demás será un fracaso. Ahora sólo queda ganar o ser el subcampeón. Todo lo demás traerá la exigencia de responsabilidades, el fracaso como grupo y todas esas tonterías que dicen los buitres que rondan el deporte rey. Si no me creen fíjense en la selección Argentina. Salió quinta, el mejor resultado desde 1990 y la sensación que tiene todo el mundo es que fracasó…

¡Es que ser un grande también tiene sus desventajas!!!

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