Obras recomendadas

Nunca he podido leer integro “Don quijote de la Mancha”. He leído versiones infantiles cuando era niño pero nuca he podido con el original.
No puedo apreciar esta joya de la literatura universal; más bien me aburre horriblemente.
Cuando se cumplió un aniversario importante de la primera publicación del libro, compre y regalé muchos “Quijotes”. Una versión revisada por expertos lingüistas a un precio económico. Lo hice con la convicción de que todo el mundo debe tener un “Quijote” e intentar leerlo alguna vez. Después de regalar varios me compre uno para mí con la intención de, por fin, leerlo. Que una obra literaria a la que todo el mundo le da un valor inmenso, una obra fundamental de toda la literatura universal y de la lengua castellana en particular me aburra… me da una vergüenza!!!
Tengo la sensación de que soy un bruto, un animal o un ciego. Como cuando salieron esos libros del ojo mágico y si los mirabas un rato veías figuras… todo el mundo las veía menos yo. Bueno como eso, pero más grave.
Me pregunto con vergüenza qué es lo que no estoy viendo; qué es lo que no aprecio. Pero cuando me siento y abro el libro no puedo con él. En este ultimo intento por lo menos llegue hasta la parte de los molinos… la verdad es que esperaba más del famoso pasaje del Quijote. ¡Son 5 ó 6 renglones como mucho!!!! Me impresionó que un párrafo pudiera marcar tanto. Un libro de cientos de paginas y lo mas reconocido, lo que sabe todo el mundo, lo que define al personaje en el imaginario colectivo, son unos pocos renglones… El dibujo de Picasso que tiene al quijote y los molinos de viento como imagen mental del libro, no lo puedo entender.
No vi nada especial en ese párrafo. No me impresionó, o conmovió. No es como un cuento cortisimo de Cortazar sobre los periódicos que me pareció una obra de arte de 6 renglones. No como la carga de la brigada ligera de Víctor Hugo en los “Miserables”, que me hizo sentir el ruido de los caballos y de las armaduras de los soldados… no, me dejo frió y pensando ¿Esto es?
Me muero de vergüenza cada vez que cuento esto y siempre me digo: “mañana lo empiezo otra vez y lo termino”. Es lo que pienso mientras escribo estas líneas y es probable que mañana cargue el libraco en la mochila e intente aprovechar los viajes en tren al trabajo para cumplir con esta asignatura pendiente que me persigue.
Lo malo del Quijote es la unanimidad. Todo el mundo esta de acuerdo en su carácter de obra maestra. Nadie lo discute, nadie lo cuestiona. Con otros libros que me han recomendado también me pasa lo mismo pero la vergüenza es menor.
Mi mujer me vuelve loco con “Pedro Páramo” de Juan Rulfo. Lo he empezado 3 veces y me aburrí terriblemente. Es un libro corto pero ni por esas. Se que es una obra maestra porque todo el mundo lo dice pero no es el Quijote, así que lo puedo decir mas tranquilo.
“Platero y yo” es otro que no soporto. Ese me lo leyeron cuando era pequeño a la hora de dormir así que no tuve escapatoria. Me aburro en la primera descripción de Platero (Platero es peludo, redondo y suave o algo así), es más es lo único que recuerdo del libro. No se de que trata o que ocurre en el resto de las páginas que escribió Juan Ramón Jiménez. Se que eso es una herejía, que decir que “platero y yo” no me gusta nada es también vergonzoso pues jamás podré escribir dos líneas a un nivel muchas veces inferior a este señor pero es así… no lo trago y seria mentir decir otra cosa.
También me pasa al revés, no consigo que mi mujer lea “la consagración de la primavera” de Carpenter y a mi me pareció un libro alucinante. Reconozco que es difícil pasar las primeras páginas en las que primero no sabes de que habla y luego te das cuenta que esta describiendo un baile.
También me ha pasado cuando recomendé “La segunda muerte de Ramón Mercader” a mis amigos. Semprun tiene un estilo difícil, pesado, infumable a veces; por repetitivo y cansino pero a mi me atrapa desde el primer instante. Me agradan sus repeticiones, sus intentos de transmitir sensaciones pero reconozco que es muy pesado. Leí “Un largo viaje” y me atrapo para siempre. Este libro narra el viaje de un deportado de la resistencia francesa (el mismo Semprun) hasta un campo de exterminio nazi. Había visto miles de películas en las que aparecían los vagones de ganados atestados de personas que usaban los nazis para transportar a sus prisioneros, pero lo que nunca había hecho era pararme a pensar en cómo seria viajar así. En cuantos de esos prisioneros morían en el trayecto; en la desesperación de ir apretado al punto de no poder moverte, respirar. No digamos ya ir al baño o comer, que tampoco. Semprun me transmitió un poco de lo que era esa sensación y su estilo repetitivo, pesado y muchas veces pedante, no me importo. Al contrario me atrapó. La sensación de que escribe más para él que para mi; que me esta permitiendo ingresar en su intimidad me encanta. Se que no es así que ficciona pero no me importa. ¿Cómo se que ficciona? Pues porque lo cuenta en otro libro…. Pensé mucho en este libro cuando leía las noticias de los talibanes que morían porque eran trasladados en contenedores de una cárcel a otra en Afganistán. En la desesperación de estar horas y horas atrapado con un montón de gente en una especie de lata de sardinas. No me paso como en las películas de la 2ª guerra y los transportes nazis donde simplemente los veía. Semprun me marcó con ese libro.
Otro que escribe parecido es Andrés Rivera, un escritor argentino al que últimamente le ha dado por revisar personajes de la historia Argentina y hacer libros de ellos en primera persona. Son libros tan cortitos como pesados… pero me encantan. Han despertado en mí el deseo de conocer más a esos personajes. Incluso cuando ha elegido personajes del bando que menos me gusta de la historia de mi país.
Un primo mió me dijo que por escribir como Borges se cortaría el brazo derecho. Yo le conteste que para escribir como ese señor tenia que cortarse los dos y algo mas, por lo que le aconsejaba que viviera con la sana envidia de saber que nunca escribirá como ese ciego insoportable y genial.
Un tema que abría que tener en cuenta para valorar lo que leemos es la impresión. Hay libros con la letra tan pequeña, que parecen hechos a propósito para que no los lea nadie. Muchas veces al abrir un ejemplar de un autor que no conoces, o que no te han recomendado; esas veces en las que abres cualquier libro porque algo te llamó la atención y no sabes muy bien que fue… encuentras una letrita tan chiquita que mas parece un mensaje cifrado de un espía que algo destinado al disfrute.
Entonces tienes que decidir si vas a hacer el sacrificio o si nunca leerás esa obra que tienes entre las manos. Suele pasar que al lado tienes un libro mejor impreso y ya de ver esas letras grandes y redonditas, dan ganas de leerlas. Los libros mensaje-cifrado sobreviven porque suelen ser grandes obras en ediciones baratas y estas tienen sus fans con buena vista. Pero es sólo una teoría pues las novelas baratas también suelen estar impresas así y tienen su éxito.
En Uruguay la dictadura militar encerró en las cárceles a casi todo el mundo. Todo opositor y luchador iba derechito al penal más cercano. La política fue: “como no podemos matarlos a todos, intentaremos volverlos locos mientras esten detenidos”. El trato era inhumano y los golpes eran moneda frecuente. Algunos presos tuvieron prohibido hablar entre ellos y con los guardias. Estos se comunicaban muy claramente con los presos con una porra de goma que se explicaba sola. Un escritor y militante político descubrió que un guardia joven lo miraba raro. No sabia si con admiración, con asombro o con odio. Fuere lo que fuere el no iba a preguntar, no iba a alentar un largo monologo de porra de goma. El guardia lo estudio durante un tiempo. Hasta que coincidió que le toco llevarlo hasta su celda y cuando estuvieron solos, se animo a decirle lo que se había tragado tantos días delante de sus superiores.
– ¿Usted es escritor?
– Si dijo el preso
– ¿Y le puedo hacer una pregunta?
– Si claro-
– ¿Cómo hace para que en los libros la letra le salga toda igual?
No se si el prisionero se río en ese momento pero seguro que cuando estuvo solo si lo hizo, y también debe haber sentido lastima por su carcelero, lastima por las personas que no pueden compartir el conocimiento y la fantasia que ha ido sembrando la humanidad a lo largo de su historia. Que haya analfabetos es un crimen horrible.
No aspiro a escribir como Borges, ni muchísimo menos. Para mi es admirable que alguien pueda escribir un libro sea excelente, bueno, malo, o regular. Desde ya cuentan con mi más sana envidia y mi admiración por haberlo hecho.
Que si no me gusta a mi o a unos cuantos; también encontraran lectores bien dispuestos y que se alegren de leerlos.
Es mucho mas fácil y menos valiente, criticar que crear.

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