adolescencia divino tesoro

Los adolescentes me gustan. No, no como usted esta pensando, no como para llamar a la policía así que deje ese teléfono. Por desgracia o por fortuna las adolescentes me parecen muy pequeños, muy niños. Lejos de motivarme las de 18 años me dan un poco de risa. Estoy fatal como podrán ver.
No, me gustan como seres curiosos que son. Escucho sus conversaciones en el transporte público o en la calle (los adolescentes en España, vaya uno a saber por qué, hablan a los gritos. Sobre todo si hablan por el móvil) y me entretienen mucho. Será porque es un territorio que conozco, que ya se, y me gusta descubrir sus trucos, sus estratagemas. Ellos piensan que son los primeros en utilizarlas y en descubrirlas.
En eso son como los bebes que miran todo por primera vez y se asombran todo el tiempo.
Los adolescentes te cuentan cosas como si tu las ignoraras y se sorprenden cuando les dices que ya las conocías; que escuchabas a Rosendo muchísimo antes de que él viera la luz del día. Eso no los desanima así que te explican como es su música y donde toco antes, como se llamaba su grupo etc. Y se te quedan mirando tan anchos… como si nada hubiera existido nunca hasta que ellos lo descubrieron.
Tengo un hermano que en su adolescencia estaba convencido que nadie notaba cuando llegaba a casa un tanto tocado, o que mis padres no se imaginaban que fumaba porros. Una vez le regalamos una crema para manos fabricada en base a canabis y que le dijimos (delante de todos, cosa que demuestra nuestra falta de tacto) que no se la fumara que era para untar en las manos. Nos puso cara de: “me estáis vendiendo tíos, todos se van a dar cuenta”… mientras todos nos moríamos de risa, padres incluidos.
Pero las pequeñas putadas que uno les hace a los hermanos no son el tema.
Cuando más me gustan los adolescentes es cuando voy sentando en el tren pensando en las musarañas. Ver un grupo e intentar identificar los distintos tipos de adolescentes: el líder, el guaperas, el gracioso, la niña hot, las feas amigas de la hot etc. Ver como interactúan unos con otros, como se desenvuelven. Ver a la niña que nunca conseguirá al chico que le gusta, que no tiene ninguna oportunidad pero no cejara hasta que sufra, o no cejara porque sufre. Ver los amores que caminan por los subsuelos de esas relaciones; las relaciones de poder, de amistad, etc. No se si acierto alguna vez, a lo mejor lo que yo creo ver no es lo que esta pasando pero me divierte pensar que si.
Su particular forma de lógica también puede ser molesta y hasta ridícula. Una vez en el tren un niño de 15 años aproximadamente y que era tan musculoso como un fideo y debía pesar mas o menos lo mismo, me quiso pegar. Nos sentamos frente a frente en el tren, me coloqué los cascos para escuchar la radio y me dispuse a viajar tranquilamente. De repente note que el chico me miraba fijamente así que me saque los auriculares y le pregunte sinceramente si necesitaba algo. Me dijo: “no nos mires”, me quede sorprendido pues no los había mirado ni un poco. Se que contradice todo lo que escribí antes pero juro que no los había mirado. Observar a alguien que tienes en frente a menos de 50 cm. puede resultar de lo más incomodo, sean adolescentes o tigres de bengala. así que puse cara de “que me estas diciendo”, volvi a colocarmne el auricular e intente mirar para otro lado el resto del viaje. Pero claro es muy difícil no ver a alguien que casi esta sentado encima de ti y este adolescente (en una actitud muy típica) estaba tirado en el asiento con su novia. Despatarrado, diría mi abuela. así que en algún otro momento cruzamos la mirada y esto le dio mucha rabia, así que me hablo de malos modos. Cuando volví a sacarme el auricular el chico me estaba invitando a pelear… no salía de mi asombro. Le pregunte si en serio quería pelear conmigo mientras la novia (que vería a su amado musculoso y con 20 kilos mas) lo incitaba a pelear. Yo me debatía entre ignóralo y darle una paliza ejemplificadora. Como para que aprenda a no ser tan bravucón. A su vez me veía de afuera y no me gustaba verme pegándole a un niño. Me imaginaba lo que los demás verian… Un tio de 80 kilos y 1,80 cm de altura que le pegaba a un crió un poco mas grueso que una barra de pan. Conclusión lo ignore y fue uno de los viajes mas incómodos de mi vida. Yo intentado que nuestras miradas no se cruzaran y ellos mirándome todo el viaje. Me pareció paradójico que se quejaran de que los mirara y ellos no me sacaran la vista de encima pero bueno… lógica adolescente en estado puro. Lo que mas rabia me daba y que casi le cuesta los dientes al chaval era su cara de triunfo. Se hizo el chulo y le salio bien así que estaba que no cabia en su asiento. La novia lo miraba con admiración muy divertida con la situación y yo me mordía los labios para no bajarle los dientes sin levantarme del asiento… Ahora que paso el tiempo y que la anécdota me da mas risa que rabia debo confesar que me alegro un poco por el chaval. Por la imagen que debe haber conseguido delante de su novia, no todos los días las cosas te salen bien, cuando tienes todas las de perder.
Un tipo de adolescentes que me llama la atención, son las parejas en las que uno mira con deleite al otro y este parece no notarlo. Uno no puede despegar la vista de su ser amado y el otro mira para adelante o parece preocupado por otros asuntos. Como si ese amor que no cabe en el corazón de su compañero y le sale a chorros por la cara no fuera con él.
A veces es él el que mira así a la chica (casi siempre es una chica hot que es un tipo de chica segura de si misma, de sus encantos y que disfruta con ellos. Que sabe que ejerce cierta influencia en el otro sexo y lo aprovecha) y otras veces es ella la que lo mira el con cara de embobada. Para ser justos este tipo de parejas trascienden a la adolescencia pura y dura. Suelen ser más numerosos los casos en que la chica mira con devoción a chico que al revés. En eso las chicas son mas libres para expresarse
A veces la situación es inexplicable para uno que la mira de afuera. No podemos creer que esa niña tan bonita mire con devoción a ese granujiento macarra y que tiene cara de tener menos cerebro que un calamar. Esos con el pelo cortado casi al cero y una especie de flequillo parado que mascan chicle con la boca abierta y sonríen como si se las supieran todas. O al revés, que el chico mire a esa niña teñida de rubio platino que habla con su amiga o por el móvil todo el tiempo. Supongo que tendrá que ver con que tomo partido. Enseguida me gusta más uno que el otro y no los emparejaría de esa forma si pudiera.. pero como no se puede…
El otro día en el tren me paso eso mismo. Una chica miraba a su objeto amado con devoción y este no. No la miraba, no le hablaba y solo contestaba con monosílabos a lo que la otra le decía. Eso no parecerá desanimar a mi parte favorita de esa pareja que sonreía sin parar y se dedicaba a robarle besos cada vez que podía. La pareja era como otros adolescentes que veo todos los días pero eran dos chicas. La mas fea era el objeto idolatrado y la otra… la otra no se si era linda o fea pero el amor le hacia mas agradables los rasgos.
No se ocultaban, no disimulaban, se portaban como cualquier otra pareja de adolescentes, las mismas caras, los mismos personajes, el mismo amor…. Me alegraron el día.

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1 comentario

Archivado bajo Articulos Costumbristas

Una respuesta a “adolescencia divino tesoro

  1. Agos

    Hermosaa publicación Joacoo!! muy entretenida!
    Para cuándo un libro?? jeje

    Besoosss muchosss!!!

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